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ENCUENTROS

La palabra dada

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Tres preguntas a Alfredo Queipo Vergara

 

Desde hace más de treinta años, Alfredo acompaña el desarrollo de proyectos de arquitectura en Tenerife y más allá de la isla.

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Para él, un proyecto no comienza con una forma, sino con una comprensión atenta de las personas, las normas y las condiciones que permitirán convertir una intención en realidad.

 

 

Alfredo Queipo Vergara, Arquitecto Técnico

01

ESCUCHAR ANTES DE DIBUJAR

Antes de empezar a diseñar, ¿qué es lo que intentas comprender?

Lo primero que me interesa es conocer al cliente, su manera de vivir y lo que realmente espera del proyecto. Es necesario que pueda establecerse una relación de confianza y entendimiento mutuo.

Al mismo tiempo, estudio con mucha precisión la normativa aplicable. No debemos partir de una idea preconcebida antes de saber qué es verdaderamente posible hacer. Una vez comprendido este marco, puede comenzar el diálogo: se trata entonces de conciliar lo que imagina el cliente con lo que el lugar, las normas y los medios disponibles permiten realizar.

02

AUNAR MIRADAS

¿Qué puede aportar el diálogo entre los distintos agentes de un proyecto?

En una obra intervienen diferentes actores: el propietario, el arquitecto, el estudio técnico y la empresa encargada de ejecutar los trabajos. Cada uno contempla naturalmente el proyecto desde una posición distinta, con sus propias expectativas y sus propios condicionantes.

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Mi función consiste en coordinar esas miradas y crear un terreno común. Hay que confrontar las ideas con la normativa, la realidad constructiva y el presupuesto, para buscar después la respuesta más adecuada para el conjunto del proyecto. Este diálogo puede hacer evolucionar la intención inicial: la mejor solución no siempre es la primera idea, sino aquella a la que llegamos juntos.

03

PRESERVAR LO ESENCIAL

¿Cómo mantener la coherencia del proyecto cuando surgen problemas imprevistos durante la construcción?

Cuando un proyecto se ha estudiado detenidamente, no debería sufrir grandes modificaciones. Sin embargo, algunas decisiones pueden cambiar si el cliente modifica su opinión, siempre y cuando sigan siendo compatibles con la normativa, el presupuesto y el equilibrio general del proyecto.

 

En un edificio antiguo, sin embargo, pueden aparecer lo que llamamos "cangrejos": problemas ocultos que ningún estudio podría prever. Es entonces necesario encontrar la solución que mejor respete la estructura existente, la que menos altere el proyecto y controle su impacto económico. Preservar una intención no significa aplicar rígidamente una idea inicial, sino saber reconocer qué debe permanecer y qué puede adaptarse.

"La mejor solución no siempre es la primera idea, sino aquella a la que llegamos juntos."

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